25/9/11

Concurso "The Picture Keys" - Relato no.1

La Llave Siniestra

Muchas veces tuve sueños. Sueños...Extraños, sueños que me atrapan y me hacen dudar si existe o no el bien y el mal...Si es que existe verdaderamente Dios, protegiendo nuestros cuerpos y guiando nuestras almas.
Nunca sigo las señales de ésos sueños. Son señales que quieren que haga cosas, que las descifre...Que las entienda. Y ya ni yo misma entiendo el porqué de la vida y de la muerte. Ya ni yo comprendo porqué existo si también conmigo existen estos sueños.
Deseo esperar el último sueño. Para que, después de él, le sigan los verdaderos sueños, ésos que nos hacen volar...Que nos hacen creer en un mejor mundo, y que pueden hacernos sentir tan poderosos como vulnerables.
Me llamo Priscila...Pero todos me dicen Princesa, no comprendo porqué...¡Y a veces me da rabia!
-Che princesa, es hora de irnos, vamos...- Jorge golpea el techo de su auto rojo. Me despierta de mi reflexión. Y veo parada la puerta de mi casa, mi madre con los ojos vidriosos se despide de mí, es el primer verano que pasamos separadas. Bueno, mi padre de seguro me despedirá en el aeropuerto, aunque dudo que el vaya...Jamás va.
Jorge es uno de mis mejores amigos. Hace tres años que forjamos una amistad irreversible. Una amistad hermosa y muy personal.
Con él y dos amigas (no tan íntimas pero confiables) vamos a pasar unos días a un campito cerca de Bs As. Planeamos pasar un mes allá, ya que mis padres no me dan permiso para irme más tiempo. Tengo diez y seis años, me queda poco para ser más libre de lo habitual. Jorge es un chico muy correcto y...No sé, siento que es como mi hermano mayor, es de lo más divertido y nunca me dió la espalda.
Mis otras dos amigas que vendrán, son Carlotta (una chica extrañjera) y Bárbara. Bárbara es...Muy tranquila, demasiado, y casi jamás nos habla, pero es de lo más serena. Respeta mucho quien soy y eso me encanta de alguien, porque no es altanera ni estúpida como la mayoría.
Carlotta por el contrario es de lo más agresiva. (Pero nos quiere mucho a mí y a Jorge) es una revelde extrañjerita que fue traída a Argentina por motivos misteriosos, estuvo un año en reformatorio y según nos contó...Es bien...Feo el asunto
Jorge propuso irnos a pasar unos días a un campo con una granja llena de flora y fauna que sus abuelos estaban por demoler. Él les pidió que lo pensaran, pasaron hermosos años de su vida allí (sobretodo él, de niño) y que la demolieran así tan abruptamente sin dar muchas explicaciones le pareció cruel. Sus ojos verdes miraban sólo la ruta. Manejó con cuidado.
Al llegar, nos quedamos admiradas, exclamamos con Bárbara un ''wow'' o un ''wuau'' o un...''aah que hermosoo'' al unísono. Carlotta seguía con su Hard Rock pegado a sus oídos...Pero una sonrisa nos sorprendió. Jorge sonrió y sacó su cámara. Exclamó:
-Señoriiitas...¡Posen para la foto que voy a sacar eh! Éste mes lo debemos disfrutar...¡Falta poco para ingresar a la facu y quiero rememorar los días en los que sí tenía una vida!-
Yo me reí:
-¡Que taradoo! jajajaaj, bueno, vamos chicas...-Caminé- Pará, ¿No vas a venir a tomarte una con nosotras?- Pregunté.
-Se...Pero esperá un toque...-
Fuimos hacia la entrada. Pero ese inmenso umbral lleno de hierbas secas, nos impidió pasar. Yo no me animé a abrir ese portón. Pero Carlotta, sí, al tirar de la manija (que estaba muy atorada al parecer con algo...) se cortó las manos y no gritó como de costumbre. Sólo vió su sangre teñir su morena piel...Se lamió la mano y dijo impersonal:
-Alguien...¿Me ayuda con esta porquería?-
-Che, no digas así, Carol...- Bárbara ''la retó''.
-¿Que no ves, que me corté la mano?-
-Al parecer no te duele...- Dije yo algo sorprendida de su actitud.
-No todo nos duele en ésta vida pero no vas a negar que ésta cosa está muy vieja y...- Jorge se acercó- bien...Conservada...Jorge, tu casa es genial...Ha...Ha...-Dijo con cierto sarcasmo.
Hizo un poco de fuerza y logró abrir el portón, pasamos los cuatro, nos sentamos en la entrada de la casa y el tomó la foto.
-Dame a mí la cámara Jorge, yo te tomo con las chicas...-
-Dale- Y me la tiró, se fue y sonrió levemente para la foto, al principio todos salieron re-bien, después (al revelarlas, tres días después) vi a Carlotta haciéndole cuernos con los dedos y no pude avitar reirme.
-Vos no saliste...Pricsi...- Bárbara se acordó de mí.
-No import...- Dije yo pero me interrumpió Jorge.
-Ah no, yo me tomo la foto con mi Mejor- Y agarró la cámara y salimos los dos. Debo admitir que sí éramos mejores amigos.
~~~~~~~~~~~~~~
La tarde fue muy bella. Con Bárbara fuimos a pasear, mientras Carlotta se quedaba a preparar la cena con Jorge. Queríamos dejarlos solos a propósito, a Carlotta le gustaba mucho Jorge desde hace un tiempito (harán dos o tres meses) fue idea de Barbára...¿Que puedo decir?
Caminamos por un sendero que directamente se cruzaba con la casa (el patio) y seguía lejos lejos. Habían pequeñas flores silvestres que adornaban todo y ella las juntaba en un ramito y las puso en una bolsita pequeña. Decía que cada bello momento deja un recuerdo físico y espiritual. Y cada una de esas cosas las guardaba en bolsitas aparte mes tras mes, sólo un pequeño recuerdo, las ponía en un frasco y las miraba cuando estaba triste. Que inteligente es Bárbara.
Se hacía de noche, decidimos volver. Yo le jugué una carrera. Cuando gané al llegar a la casa, algo pisé, algo muy duro. Saqué la luz de mi celular y lo alumbré: ¡Era una llave! Gris...Antigua...
-¡Baaarbiee! ¿Donde estás? ¿Sos tan lenteja?- (Nosotros le decimos Barbie a veces) Grité...Mi voz hizo eco en las praderas. Bárbara no volvía...Y la dejé atrás en la niebla.
Me sentí culpable. No supe que hacer, sólo guardé la llave. Pero esa llave me recordó más tarde a ésos sueños que tenía, sí, esos sueños que mostraban muchas muchas llaves. Estoy obligada a recordar mi sueño...: Estaba cayendo a un mar de llaves de metal, me dolió el cuerpo al caer. Algo me agarraba para abajo, y debía encontrar una llave específica, eso me lo decía mi instinto.. No encontré a Bárbara por ninguna parte, la busqué, en serio, grité su nombre mil veces...Y no, no apareció. Lloré al no verla en ninguna parte...Me desesperé...No estaba. Pisé algo otra vez...En la mitad del camino. Lo miré. Era esa bolsita que tenía las florcitas de Bárbara.
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-¡¿Cómo que la perdiste?! ¿¡Cómo?!- Jorge me levantó la voz y eso me asustó de él. Siempre estaba para defenderme y esta vez estaba gritándome...
-¡Take It Easy Jorge! Basta, de seguro...Bárbara se perdió, o algo así, no es culpa de Priscila solamente...Vamos a llamar a la policía en todo caso, quedate acá para cuidar la casa, Princesa...Nosotros la vamos a buscar...- Carlotta tomó la situación con madurez. Se fueron y me dejaron sola. Me senté en una silla de mimbre, preocupada. Saqué la llave de mi bolsillo, vieja, añeja. La dejé en la silla y la miré, no sé porqué pero la tomé y comencé a ver a donde podría pertenecer, no habría nada ni cerraba nada en especial
Comenzó a temblar de repente...Algo de esa llave me atrapaba, quería saber más de esa llave...No sé porqué, pero en ese entonces, todas las noches me despertaba a las cuatro de la madrugada y encontraba la llave en mi almohada, la sacaba y la dejaba en otra parte, pero aparecía siempre. Miré la llave con una lupa especial que tiene Carlotta...Tiene grabada...Una rosa...¡Sí! Un dibujito de una rosa. Pero lo peor es que Bárbara no aparece, y lo único que recuerdo de ella es su trenzita con un lazo rojo y esos ojos celestes tan bondadosos que me miraban de a ratos cuando corríamos en la tarde. Creo que Bárbara es algo muy especial en mi vida, como una no sé, una clase de hermana-amiga que por alguna extraña razón está ligada a mí.
Jorge no me habló en...cuatro días mas o menos, Carlotta a veces me miraba con un poco de...Temor. Y ese miedo en sus oscuros ojos la hacen ver más peligrosa y destructiva. ¿Porqué él me trata así? ¡Fue un error! No lo puedo creer, siento que ya Jorge no es el mismo conmigo y no lo volverá a ser. Los policías buscan y buscan a Bárbara. Mis padres no saben esto, pero si lo supieran, me mandarían directo a casa. Ésta noche la luna está enorme.
Otra vez me desperté a las cuatro. Encontré la llave en mi almohada y la tomé. La tiré enojada contra la pared y su sonido metálico me invadió por completo. Enfurecida me levanté y golpeé el vidrio. Pensaba: ''¡Me odio! ¡Me odio!'' No pude parar mi frenesí y terminé destrozándome la mano con unos vidrios en mis dedos, grité del dolor. Nadie me escuchó al parecer, con una lágrima en mi mejilla, me fui a la cocina a vendarme la mano ensangrentada, o a hacer algo, no podía dormirme y menos que menos con dolor. Con una pincita me comencé a sacar los pedazos de vidrio, la sangre seguía cayendo.
Alguien me rodeó la cintura por detrás suavemente. Me asusté. Una voz masculina me habló con dulzura:
-Querida Diana, estoy tan preocupado por ti, ¿Porqué te comportas de esta manera? Dame tu mano, estás lastimándote...-
Espantada...Aterrorizada...Le di mi mano ensangrentada sin voltear a esa persona que no era mi amigo. Ni un conocido. Parecía Jorge pero no lo era, era su misma voz, pero lo sé...¡Lo juro! ¡Él no era! Me la curó en cuestión de instantes y la vendó. Me di vuelta cuando se alejó de mí y pregunté:
-¿Qué...Sos...? ¿Quién...? Yo no sé quien sos y no te voy a hacer daño pero...¿Qué estás haciendo quién creés que soy?-
-La llave, Diana, tienes que dármela es una obsesión, sabes que abre la tumba de tu padre, pero es mejor que lo olvides...Él estaba enfermo y te enfermó a ti también. Creí que si escapábamos juntos olvidarías esa mañía, pero, mírame a los ojos...¿Es sano estar como estás, mi amada?-
La luz de la luna alumbró a Jorge dando uno o dos pasos cerca mío...Al ver sus ojos, su cara y esa expresión supe que no era él. Le expliqué, todo, que no era Diana, que no sabía de que rayos hablaba. Él se afligió. Y dijo:
-Muchos secretos esconden esta casa, pero el único que he descubierto es que nunca me has amado...¿Porqué no me haces feliz y me dejas de atormentar con lo de la llave de tu padre...?
Sus ojos se volvieron rojos.
-¡No sé de qué estás hablando! ¡No sé! ¡Dejáme sola! ¡Devolvéme a mi amiga! ¡Devolvéme a Bárbara!-
-No, ¡Madeleine no regresará, esa bruja no hará más que traer demonios a ésta casa! Entiéndelo...Diana, nada hará regresar a tu padre, nisiquiera quien se comunica con los muertos...¡Dame la maldita llave!-
-¡Dejáme sola! ¡No sé quién sos porfavor!- Y lloré.
No tuve más opciones que correr, me tropecé con algo en la habitación y caí...sentí la madera...Húmeda, me miré la mano, y había sangre con unos cabellos rubios...Me arrastro como puedo y está la cinta roja...¡La misma que usaba en sus cabellos Barbára! Se acercaban los pasos con la voz de Jorge hablando de una llave, grité y grité, la casa parecía vacía. El sonido de mis gritos era un eco.
Toqué la llave, lo supe por el material, frío y seco. Me di vuelta. La mano helada de Jorge me arrastraba al vacío.
-¡Tomá tu maldita llave!- Grité y arrojé la llave. Golpeando el pecho de Jorge. Él cayó por así decirlo ''Rendido a mis pies'' intenté levantarlo, hablarle lo que sea, estaba inconsciente y de los nervios caí al suelo.
-¡¡Priscila!! ¡Al fin estás bien, mi amor!- La voz de mi madre me alarmó. ¿Estoy en un hospital?
-Princesa...¿Que pasó anoche? ¿A donde te fuiste...?- Carlotta me tomó de la muñeca y se acercó a mí.
-Ya estoy bien, Pricsi...Solamente me había perdido, no pasó nada...Calmáte, ¿Sí?- Bárbara me habló con su vocecita inocente. Noté que no tenía ninguna trenga y su cabello ondulado había desaparecido. Está liso.
-D-donde...¿Donde está Jorge?- Pregunté.
-Estuvo en el hospital, ya le dieron el alta- Contestó Carlotta, de modo impersonal-Cuando venga haré que otra vez vaya de regreso ahí...-
Me reí...
-Carlotta...No seas así...Todo, creo, fue un malentendido...- Dije.
-Volveremos a casa, ¿eh? no pienso dejarte acá otra vez...- Dijo mi mamá y más tarde se fue. Yo sonreí, me sentía en casa.
Unos días más tarde, antes de irme, Jorge se encontraba arreglando algo en el auto, y al verme caminando, se secó con una toalla y corrió hacia donde yo estaba. Lo ignoré, pensé que vendría a cortarme el rostro otra vez. Pero se paró frente a mí y me dijo que él se sentía culpable por lo que pasó, me dió un abrazo muy fuerte, de ésos que nos dábamos tres años antes. Yo lo abracé con algo de miedo, pero noté que de inmediato...Él...¡Era el mismo Jorge de siempre!
Sus abuelos demolieron la casa...No pude saber más nada de ella. Después Jorge un día de éstos vino a hablarme de lo ocurrido ésa semana...Cerró la puerta con llave, y en su mano, habían unos documentos antiguos que me explicó con detalle. Nada más puedo revelar de mi gran amigo Jorge. Creí que no lo iba a perdonar. Creí que él no me perdonaría. Hasta que una confesión...De algo llamado...''Posesión'' Me hizo dar cuenta que él no tenía la culpa.

FIN

Pd: Los relatos se colocaran tal y como los escritores los han enviado.

¡Nos vemos!

1 comentario :

  1. :DDDDDD No lo puedo creeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeer!

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