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2/10/11

Y los ganadores son...

Si, ya culminaron las encuestas y, por lo tanto, tenemos las tres finalistas... ¡Que emoción!


Y si, esa es la encuesta, mostrando los ganadores.

En primer lugar tenemos a Fran Riquelme, con su relato "La Ultima Jugada". Como premio: Una portada para alguna historia (si no tiene, para el relato que escribió), dos banners para su blog y una cabecera.



En segundo lugar esta Aish Cerdas, con el relato "A traves del tiempo". Como premio: Una portada para alguna historia (si no tiene, para el relato que escribió) y dos banners para su blog.



Y en tercer lugar nos encontramos con Ivonne Guevara, y su relato "Tomada por un angel". Como premio: Una portada para alguna historia (si no tiene, para el relato que escribió) y un banner para su blog.


Los nombres de las demás concursantes con sus respectivos relatos aquí se los dejamos, para sacarlos de la curiosidad.

La llave siniestra: DarkRose
Los guardianes del portal: Andrea G
Ido con el viento: Withney Morgan


¡Felicidades a todas!

Recuerden que perder no significa ser peor que los demás... Esperamos que esten contentas las ganadoras y las demás concursantes también, porque ustedes saben que todas son triunfantes.

A las ganadoras de los premios les enviaremos un correo para que nos digan como quieren sus portadas , su cabecera y sus banners...
Y les pedimos a todas que nos envíen su banner y alguna información que quieran agregar sobre sus blogs para hacerle promoción... Y con ello queremos la url de sus blogs, por supuesto.

Esperamos que el concurso haya sido de su total agrado y se hayan divertido tanto como nosotras.

¡Nos vemos!

25/9/11

Concurso "The Picture Keys" - Relato no.6

A través del tiempo

 El amor, que fugaz y subjetivo es, teniendo presente que hay mucho tipos de amor, en esta historia nos estaremos refiriendo al amor romántico entre dos almas destinadas a estar juntas para siempre, esa persona que esperamos desde que sentimos la necesidad de tener a alguien en nuestras vidas, desde que nos sentimos solos, añorando su presencia en nuestros corazones, esa persona que es amada incluso antes de ser conocida, pero, ¿qué pasaría si esa persona, esa alma gemela, dejó de existir hace mucho tiempo, o va a existir muchos años después de que muramos, o aún peor, ya existe, pero está al otro lado del mundo? ¿Qué pasaría si nunca llegáramos a estar al lado de esa persona?
Ahí entre esas débiles y arrugadas manos yacía el único objeto que la hacía sentir viva, lo único que le recordaba que era humana. Aquel objeto de oro viejo, con un charm en forma de ala en oro y una cadena larga que caía a través de sus largos y blancos dedos, un guardapelo, más específicamente el único objeto que la acercaba a esa persona, a su alma gemela, que, en el caso de Alba, hace 200 años había muerto.
Ese guardapelo significaba el mundo entero para ella, lo había encontrado cuando solo tenía veinte años, ahora el tiempo había pasado sobre ella dejando su huella, marcándola de por vida, señas que nunca podrán ser borradas, pero ella recordaba ese día tal como si hubiese sido ayer.
Era un frío día de invierno, llovía tanto que parecía que el cielo iba a caer, ella vestía un hermoso vestido azul oscuro volado, con talle en la cintura y cuello recto, unas zapatillas negras, con tacón y punta redonda, su oscuro cabello peinado en un perfecto moño a mitad de su cabeza y sus labios tan rojos como el carmesí haciendo un perfecto contraste con sus ojos azules, bajaba del auto de sus padres elegantemente, uno de los guardaespaldas de su padre cubriéndola con un paraguas negro mientras ella, trataba de no mojarse caminando lo más rápido que podía hacia aquella gran mansión que su padre recién había adquirido.
Era sumamente antigua, su padre que era un hombre de gran fortuna, estaba algo obsesionado con las antigüedades, en el mismo momento que se enteró de que la gran mansión estaba a la venta, fue el primero en comprarla, una vez adentro, el agente de bienes raíces que la tenía a la venta les dio la bienvenida, y comenzaron el recorrido por la misma, necesitaba muchos arreglos, pero con el tiempo se harían, eso sí, nadie podía negar que era hermosa, era toda de madera, madera en perfectas condiciones, todo estaba en tonos primaverales, beige, café, amarillo, lo que le daba un sensación de calidez, aunque afuera estaba cayendo un diluvio estar ahí dentro hacía que se olvidara el exterior, todos los muebles eran de igual manera antiguos y de madera de cedro, tenía dos plantas, y las escaleras se encontraban al frente de la puerta de principal, grandes y majestuosas, abriéndose conforme se subía, y dos pasillos a ambos lados de esta, el agente después de hablar mucho, indicó que iban a seguir por el pasillo derecho, pero algo en la planta alta de la mansión llamaba a Alba, algo ahí quería su presencia, así que modestamente se disculpó y una vez que se hubieron ido, subió lentamente las escaleras, resbalando la palma de la mano, por los detalles grabados que tenía el pasamanos de las estas.
Cuando estuvo arriba, realizó que la majestuosidad que la mansión presentaba por fuera, no era nada comparada con cómo era por dentro, había una gran sala con varias pinturas hermosas, Alba no las entendía pero aún así las encontró muy lindas, a cada lado de la gran sala habían dos pasillos, ese algo que la impulsó a subir, también la impulsó a tomar el pasillo derecho, habían tan solo dos puertas en este, otra vez palpitaciones la hicieron tomar la puerta de la derecha que estaba en frente de la otra, con pasos vacilantes, haciendo eco en el espacio vacío, llegó hasta girar el plomo de la puerta, conforme esta se iba abriendo, la habitación se dejaba ver, era enorme, toda de madera también, una gigantesca cama exactamente en el medio,  una chimenea, varios muebles, y a ambos lados de la cama un par de mesitas de noche, Alba caminó lento hacia la cama y sentó en esta, miró a su alrededor y sintió ganas de llorar, este lugar era tan hermoso, seguramente guardaba tantos recuerdos, tantas historias, tantas vidas… Dirigió su mirada a la mesita de noche que estaba del lado en que ella estaba sentada, haló la gaveta hacía ella, abriéndola, y vio, decepcionada que no había nada dentro de esta, la dejó así y cayó de espaldas pesadamente sobre la cama, miró el techo que era de madera también, y vio que este tenía grabaciones, eran muchos dibujos, flores, sonrisas, árboles, caras, cuerpos, pero todo en conjunto, se dejaba ver como un gran espiral que llegaba exactamente al centro de la habitación, llegaba solo a un punto, tanto trabajo para solo llegar a un punto, después de analizar el dibujo un poco más, se levanto y miró una vez más dentro de la gaveta, por alguna razón le costaba mucho creer que estaba vacía, la miró detalladamente dio un par de golpes con su dedo índice flexionado y escuchó un vacio, no como si ahí acabara, si no como si hubiera un compartimento secreto debajo de esa tabla de madera que pretendía ser el final de todo, en el rostro de Alba se reflejó asombro y felicidad al descubrir este hecho, sacó la gaveta del todo de su estante, y la volteó sobre la cama, la tabla junto con un objeto de oro redondo cayeron en la superficie de la cama, Alba miró el objeto con asombro y realizó que era un guardapelo, era hermoso, y se notaba que era joyería muy fina.
Tuvo un intento fallido al abrirlo, lo intentó otra vez, para otra vez fracasar, estudió el guardapelo  y cayó en cuenta que para abrirlo era necesaria una llave, una muy diminuta llave, pero la mataba la curiosidad, moría por ver qué era lo que ese guardapelo escondía adentro.
Sintió un vínculo tan extraño hacia este, es que había un tipo de magnetismo que atraía el guardapelo hacia su corazón, sintió demasiado cariño hacia este, como si hubiera pertenecido a alguien muy especial. En ese momento alguien irrumpió en la habitación, de un rápido movimiento escondió el guardapelo en su regazo con ambas manos.
Señorita Aragón, la he estado buscando, sus padres esperan por usted –dijo el agente que parecía aliviado de haberla encontrado.
Claro, bajo en un momento –respondió Alba para seguir hablando después de un corto silencio –. ¿Sabe usted a quien perteneció esta casa originalmente?
Fíjese que es una historia bastante interesante, cuentan las malas lenguas que la propiedad la compró un joven carpintero, el muchacho no tenía donde caerse muerto, pero era excepcionalmente bueno en su trabajo, el mismo construyó la casa, toda, sin ninguna ayuda, lo que le dio la fama de buen carpintero que tenía, ganó tanto dinero que, según cuentan, al final no tenía donde guardarlo, así que lo enterró en el patio, varias personas, han cavado pero no han encontrado nada, otros dicen que toda la casa está llena de compartimentos secretos, donde el dinero está escondido, pero ambas son solo teorías, nadie lo sabe con certeza, en fin para continuar con la historia, en una ocasión un vendedor ambulante pasó por la cuidad, los que estaban ahí cuentan que el artículo más caro que el vendedor portaba era un guardapelo de oro, con una llave diminuta que lo abría, solo esa llave tenía ese poder, absolutamente nada más en el mundo podía abrir el guardapelo, el joven carpintero se obsesionó con el guardapelo, pero a pesar de toda su fortuna el joven estaba solo, entre todas las muchachas del pueblo, el no encontraba a nadie apropiado para compartir su fortuna, se dice que compró el guardapelo con el afán de dárselo a aquella que fuese su amor verdadero, su alma gemela, pero como nunca la halló, escondió el guardapelo, en uno de los compartimentos secretos de la casa, para que la que fuese su alma gemela lo encontrara y estuvieran juntos a través del tiempo, el carpintero murió solo, aquí en esta misma cama sin haber encontrado la persona apropiada para compartir su vida, la casa pasó a manos de su sobrino y ha ido de propietario en propietario hasta que doscientos años después ha llegado a manos de su familia señorita, espero que la disfrute.
Alba estaba sin habla, sus manos temblaban, y sudaba frío, su quijada tenía un ligero temblor, y estaba aún más pálida de lo que era, el hombre se levantó, e hizo un gesto con la mano, indicándole así a Alba que se levantara, tal como un zombie, esta así lo hizo, caminó con la mente en blanco hasta el auto de sus padres, aún con el guardapelo fuertemente asido en sus manos
Cuando llegó a casa, supo por fin porque tenía que subir hasta ahí y encontrar aquel guardapelo, aquel joven carpintero era su alma gemela, aquel que estaba destinado a estar con ella para toda la eternidad, una fuerte tristeza inundó su corazón al realizar en que nunca tendría la dicha de ver a aquel hombre a los ojos, de tocar su piel, de sentir el suave contacto de sus labios en contra de los suyos, de sentir sus manos recorriendo todo su cuerpo, de entregarse a él tanto en alma y corazón, como en cuerpo, ella nunca podría hacer nada de eso, pero el amor vence todo, incluso una barrera de doscientos años, ella no dejaría de amarlo simplemente porque el ya no estaba con ella, no, si él era el indicado, si esos dos corazones compartían un vínculo a través del tiempo, no sería ella lo que lo rompería, si él no amó a nadie más, si él no se entregó nadie más, esperándola a ella, aunque haya llegado un poco tarde, tampoco la haría ella, lo amaría a través del tiempo tal como lo hizo el.
Después de ese día, el tiempo pasó, y Alba tal y como resolvió ese día, no amó a nadie más, y continuó pensando en aquel hombre, que aún con doscientos años de muerto, le robaba suspiros, solía sentarse tardes enteras a imaginar como hubiera sido su vida con él, la boda, muchos niños corriendo por toda la casa de madera, felicidad y más felicidad, eso era todo lo que podía pensar, hasta las peleas que hubieran tenido, podía imaginar, y como las resolvían, hubiera sido todo tan perfecto.
Alba necesitaba encontrar la llave del guardapelo ella necesitaba saber que había dentro de ese, y si era cabello, como su nombre lo dice, estaría sumamente contenta de tener en sus manos algo de él. A través de los años, puso al revés la gran mansión de madera sin resultado alguno, y ahora sesenta años después del hallazgo de su alma gemela, había encontrado aquella llave, era un día lluvioso tal y como aquel día, ella estaba sentada en la misma cama, en la misma posición  que hace sesenta años, mientras carpinteros modernos hacían una pequeñísima inquisición en los dibujos grabados en el techo.
Aquel diminuto punto en medio de toda la vida que estaba grabada en el aquel techo, ahí era donde la, también, diminuta llave se encontraba, ella esperaba ansiosa con el guardapelo en sus manos, ya envejecida y maltratada por los años, pero aún amando como el primer día a aquel humilde carpintero que la había amado con la misma intensidad que ella a él, después de haber casi desarmado la casa, Alba cayó en cuenta que el único lugar donde no había buscado era aquel, casi insignificante punto, e inmediatamente supo que era ahí donde estaba aquella llave que la haría descansar.
Cuando por fin la pusieron en sus manos, lágrimas caían sin cesar de los azules ojos de Alba, con mano temblorosa tomó la llave en la mano derecha y el guardapelo en la izquierda y ahora después de tantos años, abrió el guardapelo y vio dentro de él un mechón de pelo rojizo y ensortijado, era el pelo de su él, de el amor de su vida, de su alma gemela.
Tomó el mechón de pelo en su mano y lo apretó fuerte, lo llevó a su pecho y lo sostuvo ahí tan cerquita de su corazón, sabiendo que eso era lo más cerca que ambos alguna vez llegarían a estar.

FIN

¡Y estos son todos los relatos! Como se habrán dado cuenta, hay diferentes generos: romántico, misterio, fantásticos...

Ahora solo les queda votar!

Besotes y se nos cuidan!

Concurso "The Picture Keys" - Relato no.5

Los Guardianes Del Portal

Hace 6 años, que llevo cuidando el portal mágico. Un portal que divide el planeta Tierra en dos mundos. Por supuesto está la mismísima Tierra con los simples, aunque ingeniosos humanos. Y tras el portal, situado en el centro de ésta, se encuentra el Inframundo, más conocido como “Mictlan”. Lleno de seres mágicos, oscuros, astutos y traicioneros. Algunos más que otros, siempre hay excepciones. Sin embargo, no es bueno confiar en cualquiera, puede que te den alguna que otra puñalada por la espalda.
Me llamo Katherine Wells y soy la guardiana del portal por la parte del Inframundo. Al otro lado se encuentra mi compañero Alexander Blake. Casi nunca nos vemos, sólo en algún caso de extrema urgencia, cuando los miembros del consejo necesitan saber cómo van las cosas por la Tierra, debido a que en Mictlan siempre hay más peligros.
Por eso estoy aquí, cumpliendo una misión de alto rango, aunque a mí me resulta de lo más absurda y aburrida. Todavía recuerdo nítidamente el día en el que conseguí superar todas las pruebas, básicas e imposibles, del CMI (El Cuerpo Militar del Inframundo) para ser elegida por los miembros del consejo (“jefes” como diría mi padre). Así podría ser útil para todos los habitantes de ambos mundos.
-A continuación daremos los nombres de los seleccionados y seguidamente sus respectivos destinos para las misiones del Inframundo.-Anunció el portavoz del consejo. -Anika Brown; su destino la espera en la sala C, Elisabeth Fowler; sala B, Oliver Jackson; sala D,…- Estaban nombrando alrededor de doscientos nombres con sus futuros destinos. Al parecer casi todos habían superado las pruebas, pero casi ninguno con un sobresaliente -… Katherine Wells, diríjase a la sala A.- Dicho esto, prosiguió con algún compañero que no había sido nombrado, puesto que yo era la última de la lista.
En ese momento no sabía si estaba viviendo un sueño o la realidad. Me habían destinado una misión del mayor nivel posible. Lo primero que pensé fue en lo orgullosos que estarían mis padres. Ellos se habían sacrificado hace 4 años en la batalla de Quetzal, un lugar inerte de vida, sin embargo, lleno de sombríos espíritus, para que todos nosotros pudiéramos continuar con vida. Ellos eran los auténticos héroes de Mictlan.
Una vez dentro de la pequeña sala, los miembros del consejo, (quienes lo formaban antiguos habitantes que gracias a grandes hazañas consiguieron el control de los mundos y la inmortalidad) me recibieron junto a un chico, más o menos de mi edad. Me impresionó su hermosura. La mayoría de los seres que conozco son como yo, pero aun así, soy diferente.
Tengo el pelo largo y negro, soy alta y esbelta con la piel blanca y los ojos grises dependiendo de mi estado de ánimo, por lo que poca gente puede presumir de ello. En cambio, la mayoría tienen los ojos oscuros, el cabello negro, la piel ni morena ni blanca y son más robustos que esbeltos. El caso es que este chico tiene el pelo corto y castaño claro, los ojos claros, (no sé exactamente de qué color son, creo que también cambian según el ánimo) y una sonrisa preciosa, nada oscura y desconfiada.
Como iba diciendo, todos estaban allí, demasiado serios. Como si la misión fuese de lo más secreta y misteriosa. Bueno, a decir verdad, la misión es de alto rango, por lo que es normal que la situación sea esta ¿no? A lo que iba, los miembros del consejo son:
-Theobald: un hombre anciano, sabio y sereno. -Bera: la mujer de éste, ella le ayuda a tomar las decisiones más remotas. -Harek: su único hijo, príncipe de Mictlan y un gran luchador por su valentía. -Sigurd: compañero de Theobald, ellos se consideran hermanos, dado que siempre ha librado batallas juntos. -Ziania y Ameya: ambas hermanas por parte de madre, Izel ,de quién Ziania heredó su belleza, alegría y entusiasmo, en cambio Ameya heredó lo mejor de su padre biológico, Ceyaolt ,su perseverancia, seriedad y consideración en las decisiones más complicadas. -Y por último; Eikebor: hijo de Sigurd, algo envidioso y egoísta, pero con un gran alma.
Todos ellos conocían perfectamente a mis padres. Si no hubieran muerto, ellos se unirían al consejo y…
-Katherine, -Tomó la palabra Theobald, sacándome de mis pensamientos y al que dirigí una mirada de respeto- seremos breves. Su misión será vigilar noche y día el portal que comunica a ambos mundos. Es una misión de alto rango y una de las más importantes para todos nosotros. Tendrá que ser paciente y sobre todo no perder de vista esta valiosa llave que abre el portal. - Señaló una llave de bronce situada encima de la mesa. Por el aspecto que tenía, parecía viejísima.- Para estar seguros de quien confiar, te dejaremos esta foto de tu compañero, Alexander Blake, que también estará vigilando al otro lado del portal. - Dijo mientras él me saludó con una sonrisa- Y a quién también le hemos otorgado una foto tuya para que podáis reconoceros entre vosotros.-Ahora fui yo quien imitó su gesto.
-Chicos, tenéis veinticuatro horas para recoger todo lo que necesitéis dado que no podréis separaros del portal, pero tampoco abrirlo. Las órdenes son claras, solo lo abriréis cuando un miembro del consejo lo necesite o en algún caso de emergencia. Eso es todo. Gracias por colaborar y mantener el equilibrio entre ambos mundos. - Concluyó Sigurd, quién reveló la palabra de Theobald.
-Perdone, Theobald. ¿Puedo hacerle una pregunta?- Dije algo incómoda cuando todos me miraron asombrados.
-Si, por supuesto señorita Wells.
-¿Por qué nos habéis elegido a nosotros, unos militares, y no a otros que tienen habilidades superiores?- Estaba inquieta por saber la respuesta. No entendía cómo nos habían elegido para esta misión. Necesitaba acción, no estar quieta en un mismo sitio.
-Muy sencillo. No todos, estén o no más desarrollados, superan estas pruebas con la agilidad, inteligencia, astucia, fuerza, flexibilidad y reflejos necesarios que ambos poseéis. -Dijo mientras se marchó seguido de los demás.
Me quedé boquiabierta y sorprendida de que mi nivel físico y psicológico fuese tan avanzado. Al principio dudaba de ser elegida para hacer las pruebas y formar parte del CMI. Ni siquiera imaginé que llegaría tan lejos.
-Bueno Katherine, creo que deberíamos tener algún tipo de contraseña o clave para identificarnos y estar seguros de que no hay impostores entre nosotros.- Propuso Alexander mientras me miraba fijamente, expectante por saber mi opinión.
-Sí, claro. Es una idea estupenda.
-Kate, ¿puedo llamarte así? - Asentí a sabiendas de que nunca me habían gustado los diminutivos, pero al escucharlo en su voz, sonó precioso. Como el canto de las sirenas, incluso la llamada de los unicornios, mis criaturas preferidas, las más adoradas, veneradas y apreciadas del Inframundo. - ¿Qué te parece si yo digo “Las sombras quieren pasar, y tú dices…
-… Pero los guardianes nunca lo consentirán.”- Mi voz sonó firme y decidida, puede que algo cortante. Estaba dejándome llevar por los sentimientos que tanto daño me hicieron en el pasado y tenía que impedirlo. No podía desperdiciar esta oportunidad por no controlar mis emociones.
-Me gusta. Iba a decir “Y nosotros contra ellas lucharán”. Pero me atrae más tu respuesta. Nos quedan veintitrés horas para recoger lo necesario y terminar de conocernos. Tardaré unas tres horas. ¿Y tú?
-Pues… calculo que… dos. Incluso creo que menos. Tú tranquilo puedo esperarte.- Enfaticé algo traviesa- ¿Quedamos en el manantial del Bosque Frío? No está muy lejos de aquí, ni tampoco del portal.
-De acuerdo. Nos vemos Kate.

Cuando llegué al Bosque Frío no había nadie. “Por fin”, pensé mientras me tumbé en el suelo. Más que nada necesitaba pararme a pensar con claridad lo que acababa de suceder. Mis recuerdos giraban más deprisa en busca de una buena explicación, pero al final siempre llegaba a la misma conclusión. Al parecer, el destino quería darme una oportunidad después de haber sufrido durante mucho tiempo.
Podía distinguir cada uno de los sonidos y movimientos de las criaturas que viven en el manantial. Agudicé mis oídos esperando escuchar si venía alguien, pero inconscientemente, me dormí dejándome llevar por la tranquilidad de la naturaleza que quedaba en Mictlan.
La claridad empezó a molestarme con los ojos aún cerrados. No tenía ganas de moverme de allí sabiendo que ya no volvería a descansar, sólo hasta que cambiasen mi destino. Pero sentía que en mi hombro el aire era más húmedo que en el resto de mi cuerpo.
Al abrir los ojos supe la respuesta. Un unicornio blanco estaba respirando cerca de mí. Lentamente me levanté sin asustarle e instintivamente me acerqué para acariciarle. La criatura ni se inmutó, me sostenía la mirada con unos ojos prudentes. Cuando rocé su mejilla salió corriendo, pero no sin dejar de mirarme fijamente.
Había perdido mucho tiempo y no quería llegar tarde. Recogí todo y me marché corriendo sin mirar atrás. Alex no había ido. Y cuando llegué al portal, pude verle utilizando la llave para ocupar su puesto de guardián al otro lado.
Aumenté el ritmo pero no fue suficiente. Él ya había cruzado y cerrado el portal. Maldije el hecho de haberme quedado dormida y me prometí a mí misma, que nunca volvería a bajar la guardia.

Hasta aquí llegan los recuerdos de aquel día, siniestro y especial. Supe que nunca lo olvidaría. Lo único que conservaba desde entonces, era la llave que siempre llevaba colgada en mi cuello y la foto de Alex guardada en mi bolsillo.
En estos 6 años vigilando el portal, no había ni un solo día que no dejara de mirar la foto de Alex. Por detrás, él había escrito:
Lo siento Kate. Fui al manantial donde habíamos quedado, pero al verte durmiendo no quise molestarte y pensé que lo mejor no sería decirnos un Adiós, sino Hasta luego. Cuando te vi, supe que eres el aire que respiro y la razón por la que vivo. Eres la mitad que me falta, pero si el destino no quiere vernos juntos en esta vida, será en la otra. Acuérdate de la contraseña y sobre todo cuídate. Recuerda por qué estás aquí y cumple las órdenes. Te quiere.
Alex.”
No me hacía falta leerlo. Lo había memorizado a la perfección. Incluso me acostumbré al dolor que cada día me hacía más fuerte. ¿Por qué cuando quieres que algo se cumpla por encima de todo, siempre hay algo que lo impide? ¿Si había superado todas las pruebas, por qué suspendía siempre en la del amor? ¿Acaso no estaba preparada para ello? ¿No era el momento? ¿Este es mi destino?
-Padre, madre… os juro que esto no termina aquí. Lucharé por conseguir que mi deseo se haga realidad. ¡Lo juro!

FIN

¡Nos vemos!

Concurso "The Picture Keys" - Relato no.4


Tomada por un Ángel


Iba con las llaves en la mano y a lo lejos pude escuchar el sonido del teléfono recorrí la distancia que me faltaba pero antes de poder introducir la llave se me cayó al piso maldecí y la recogí, podía seguir escuchando el teléfono por fin pude abrir la puerta y me aventuré hacia él pero al llegar a la sala dejó de sonar.
-Maldición, sabia que no tenía que haberme detenido-en el siguiente segundo volvió a sonar el teléfono. –Bueno…
-¿Se encuentra la Srta. Liliana Ramos? le hablamos de Stetson Agency.
-Si, dígame ella habla.
-Queríamos saber si estaba disponible para hacer una sesión de fotos.
-Si, por supuesto ustedes nada más díganme para cuando y yo preparo todo.
-Estamos un poco cortos de tiempo, le parece bien dentro de dos días ya que estamos tratando de que el modelo principal nos apruebe las últimas cosas.
-Claro, ahí estaré.
-Nos alegra muchísimo poder contar con ustedes, nos vemos dentro de dos días-me quedé ahí todavía con el teléfono en la mano pero no me podía mover, no podía creer que lo hubiera conseguido solté el teléfono y me puse a gritar y a saltar por todo el departamento era increíble que me hubieran dado esta oportunidad había tomado muchas fotos en toda mi carrera pero esto era muy diferente nunca he tomado fotos a modelos hombres y menos como esta agencia quiere, quería experimentar con algo un poco más atrevido mis fotos han sido muy suaves, pasteles, románticas, que te roban el corazón por eso me habían puesto el nombre de “Tomada por un Angel” pero ya estaba harta de eso quería dar otra imagen y con esta iba a dar un giro radical pero ahora me ponía a pensar si no tenía que empezar un poco más sutil como hombres con ropa pero ya no podía hacer nada esta Campaña de Ropa Interior la tenía que hacer, lo que me alegraba era que solamente era un modelo y no un montón. Empecé a preparar las cosas para tomar nota de lo que me faltaba y lo que tenía que comprar mañana, por suerte tenía casi todo y solo por precaución compraría un par más lo que más pánico me daba era el modelo que tenía que fotografiar pero esperaba que no se me notara. Me desperté justo antes que sonara la alarma tenía todo listo así que me fui a arreglar, comprobar de nuevo que nada me faltara y rezar porque todo me saliera bien, llegue a la agencia, tomé un poco de aire y entré por las puertas todavía me seguía sorprendiendo ese lugar y no podía imaginarme porque me habían seleccionado a mi pero eso era lo de menos, hoy iba a hacer mi mejor trabajo e iba a superar esto de ahora en adelante ya no me llamarían más puritana ni santa, eso esperaba.
-Buenos días, soy Lily la fotógrafa para la campaña de hoy.
-Espérenme un segundo, ¿Liliana Ramos?
-Si, esa misma todos me llaman Lily para no ser tan formal.
-De acuerdo Lily puedes pasar por esa puerta y veras los camerinos y el espacio donde puedes instalarte y podrás ver donde será la sesión para que vayas haciendo lo que ustedes los fotógrafos hacen.
-Muchas gracias-caminé por donde me indicó, el set era impactante, jamás había estado en un lugar así, me sorprendió que no fuera tan rústico pensaba que como era una sesión de fotos en ropa interior sería algo diferente pero no había nada fuera de lo normal no se que esperaba si látigos o algo así creo que nadie llegaría tan lejos, mi imaginación seguía volando.
-Srta. Ramos-me giré y vi a un hombre muy joven, guapo, alto, musculoso, ojos verdes estaba segura que él sería el modelo pero para mi sorpresa no fue así. –Por hoy soy el que está a cargo de esta campaña espero que no haya ningún problema. ¿Que le parece el lugar?
-Bueno soy nueva en esta área pensaba que sería más… como decirlo.
-¿Intimidador?
-Puede ser.
-Pues no, somos gente normales lo que hacemos esto, pero debes saber que con el modelo debes tener mucho tacto ya que es él a quien la revista quiere así que tenemos que hacer todo lo posible para que sea feliz, aunque es un poco serio, mandón, sabe hacer su trabajo, no creo que haya ningún problema-primera vez que trabajo en esto y me toca un modelo así pero ya me había metido en esto y el no iba a poder contra mi.
-¿Quien es…-no pude terminar de hacer la pregunta ya que lo vi con mis propios ojos, oh dios sabía que esto no iba a ser fácil y teniéndolo de frente muchísimo menos, era Andrew Cooper, ese modelo británico de ojos azules, cabello castaño y su metro ochenta y cinco de estatura, ahora mirándolo de cerca sabía que estaba perdida. Venía acercándose a nosotros, sabía que me había reconocido pero ya no podía hacer nada solo me seguía repitiendo en mi cabeza “solamente es un hombre y es un modelo” una y otra vez.
-Pero mira a quien tenemos aquí si es nada menos que mí querida Angel voy a ser el afortunado de ser Tomado por un Ángel- lo dijo con una expresión entre picardía y lujuria que siempre conocí.
-Andrew, no sabia que habías regresado-me miró a los ojos y por un momento pensé haber visto arrepentimiento pero sabía que me equivocaba ya que cuando lo miré de nuevo su mirada dura y de piedra seguía ahí.
-¿Se conocen? Me parece fantástico así será mucho mas fácil y saldremos más rápido de esto-lo llamaron y con eso se fue dejándonos solos a Andrew y a mi.
-Tenía tiempo que no sabia nada de ti, solo veía por las fotos que no te iban nada mal, todas decían “Tomada por un Angel” me pareció muy gracioso cuando empezaron a llamarte así, están tan equivocados respecto a eso.
-¿Lo ultimo que supe de ti es que estabas preso o eso era mentira? Un marido furioso casi te mata por meterte con su mujer-se quedó callado y no me dijo mas nada. –Si me disculpas tengo cosas que hacer-y así pude alejarme de él, esto no iba a ser nada fácil sentí su mirada en mi espalda pero no me giré, Andrew y yo habíamos tenido nuestra historia y casi podíamos decir que habíamos empezado juntos, él fue el que me convenció para que siguiera mis estudios de fotografía ya que siempre estaba tomándonos fotos de nosotros en todos lados y no entendía que siendo tan buena lo hubiera dejado, así que volví a inscribirme, nuestra relación iba viento en popa y nos llevábamos muy bien, en mis clases muchas veces necesitábamos modelos así que Andrew posaba para mi y el estaba encantado que no utilizara a nadie más, con él empecé a tomar fotos al desnudo y en ropa interior pero cuando empezó a surgir en el mundo del modelaje una fotógrafa no estaba a su altura, necesitaba gente que se moviera en su mundo y por supuesto salir con esas super modelos así que nuestra relación llegó a su fin para mi fue muy difícil salir adelante pero me propuse terminar mi carrera olvidándome por completo de los desnudos y ropa interior, tomaba fotos de otras cosas como la naturaleza, animales, familia, cualquier cosa que no tuviera que ver con desnudos de hombres, así que me dediqué a otras cosas hasta que quise intentarlo de nuevo empezando con los de ropa interior y con lo que me encuentro que el pasado viene a burlarse de nuevo de mi. Terminé de arreglar mis cosas y poner todo en su sitio para cuando lo necesitara estuviera a mano, cuando todo estuvo listo Andrew y yo nos volvimos a encontrar empezó a quitarse la bata que traía puesta y pude estar segura que todas las mujeres en el set contuvieron el aliento, tenía un cuerpo espectacular y seguía teniéndolo, escuché un suspiro colectivo y al verlo a los ojos sabía que él disfrutaba de cada momento.
-Entonces Angel, ¿lista?
-Por supuesto Andrew solo déjame enfocar esto bien y podemos empezar, es decir, puedes empezar con lo que tú sabes hacer.
-Claro-tomé unas cuantas capturas antes de centrarme en él.
Haz tu magia-le dije suavemente y ahí empezó todo, pude ver que no la había perdido y que era muchísimo mejor de lo que recordaba. –Ve un poco más despacio-podía sentir su energía sexual pero no sabía si era así siempre aunque al principio conmigo era así pero lo adjuntaba a que teníamos una relación, ahora no estaba segura si para él solamente era un juego, aunque de algo estaba segura, estaba volviéndome loca. –Para un minuto, necesito cambiar esto-todas las personas (mujeres) se le fueron acercando para atenderlo por si le faltaba algo, cambié el rollo y el lente, estaba acalorada y necesitaba tomar algo, me dirigí hacia la mesa donde estaban las botellas de agua y agarré una, cerca de ahí estaban unas chicas comentando.
-Lo he visto miles de veces pero sigue impresionándome como si fuera la primera vez.
-A mi igual y al parecer tiene un contrato fijo con esta agencia, dejó el trabajo en New York para quedarse permanente aquí pero no sabría el porque, New York, es New York y no lo cambiaria por nada.
-Y lo mejor es que está soltero-me terminé la botella y agarré la cámara de nuevo, no entendía porque dejaría New York si allá tiene más oportunidades pero era su vida y nunca lo entendí completamente. Me acerqué para tomar mi puesto de nuevo.
-¿Estas listo?
-Claro, aunque sabes Angel podrías decirme algo para motivarme estas muy callada y a mi me gustan que me hablen cuando estoy posando.
-Sabes muy bien como hacerlo y no creo que necesites que alguien te hable, pero si lo necesitas de verdad aquí hay muchas mujeres que estarían encantadas de hablarte-miró alrededor con una mueca y no dijo más nada, empecé a tomar las fotos de nuevo, pasaron dos horas más y las personas empezaron a salir y a entrar, después de unos minutos di por terminada la sesión. –Creo que eso es todo-se acercó corriendo el encargado.
-¿Estas segura?, porque podrías hacer más.
-No, yo creo que son suficientes, además estoy segura que algunas de las que tomé son perfectas para lo que ustedes necesitan.
-Pero…
-Mitch, déjalo así si ella dice que terminamos, terminamos además estoy agotado y hambriento, me imagino que ella también lo estará así que por hoy es suficiente-luego de eso se dirigió a mi. -Después que reveles las fotos nos podremos dar cuenta si tenia razón o no, además yo no me voy a ir-dijo la ultima parte con énfasis como si eso era importante que se supiera.
-Trabajaré con las fotos ahora, así que a más tardar mañana en la tarde puede tenerlas listas en su escritorio, no se preocupe y confíe en mi cuando le digo que se que la foto que quieren para esta campaña ya está tomada-les sonreí y termine de recoger mis pertenencias pude ver que todo mundo hacia lo mismo e iba saliendo del lugar, no me di cuenta que había un completo silencio hasta que sentí una sombra enorme al lado mío, mire hacia arriba y lo vi ahí parado en su metro ochenta y cinco.
-Me preguntaba cuando te ibas a dar cuenta de mi presencia, estabas tan ensimismada que no te has dado cuenta que ya todo el mundo se ha ido y solo quedamos tu y yo-y con eso me sacó de mis pensamientos y me puse a mirar a mi alrededor y tenía razón no había ni un alma por aquí.
-Bueno, yo también ya me voy así que te quedaras tú solo.
-Lily-me llamó suavemente y me tomo del brazo, girándome hacia su cuerpo.
-Andrew, ¿que haces?
-Necesitaba esto.
-No lo vas a conseguir de mí, así que suéltame ahora mismo.
-No, no quería decir…
-¡Suéltame!-grite un poco y con eso me soltó rápidamente y se alejó un poco.
-Quería hablar contigo.
-No tenemos nada de que hablar.
-Angel, permíteme explicarte algo.
-Andrew, deja de llamarme así y si quieres hablar será mañana cuando termine este trabajo pero no hoy-con eso me alejé y me dirigí hacia mi departamento, me encerré en el cuarto para revelar las fotos y no era por alabarme pero estaban increíbles y Andrew se veía demasiado sexy, antes cuando tomaba las fotos no me había dado cuenta pero la mirada de él era como si quisiera decir miles de cosas como si quisiera que me diera cuenta de algo pero no podía ser cierto, ya me había dejado llevar una vez por estos sentimientos y no lo volvería a hacer. Me quede despierta hasta la madrugada para terminar de revelar todas las fotos y al acostarme soñé con Andrew, me desperté al mediodía y me arreglé para dirigirme a la agencia nuevamente, me dejaron pasar rápidamente ya que me estaban esperando.
-¿Que tenemos?-le enseñé las fotos y les encantaron. –Perfectas, era lo que estábamos buscando. Andrew tenía razón al decirnos que te seleccionáramos a ti para esta campaña-eso me dejó en shock pero ellos no se dieron cuenta, todos me empezaron a felicitar diciéndome que esperaban que trabajara con ellos nuevamente, al salir de las oficinas me dirigí hacia los camerinos y esperaba que estuviera ahí. Toqué la puerta en la que estaba su nombre y escuché su voz permitiéndome pasar, me miró pero no le di tiempo para que me hablara.
-¿Por que lo hiciste?-maldijo en voz baja.
-No te tenías que enterar.
-Dime por qué.
-Eres fantástica Angel y quería que tuvieras esta oportunidad.
-Pero…
-Quería que pudiéramos arreglar nuestras diferencias, volver a empezar.
-Todo acabó.
-No, no me voy a ir de aquí, antes era un infantil, un inmaduro que no sabía nada de la vida pero ella me ha dado golpes y he aprendido por las malas pero en la única persona que siempre puede pensar fue en ti, mejorar para ti, ser un buen modelo, salir adelante, todo lo hice para regresar a tu lado con la frente en alto y pedirte esta oportunidad.
-No puedo…
-Claro que puedes, ambos nos hicimos daño, ninguno fue perfecto, pero aquí estamos de nuevo después de vivir nuestras vidas por separado, de madurar, de hacer lo que nos gustaba de nuestra profesión y volver a nuestro punto de partida juntos-suspiró lentamente. -Lily, déjame amarte de nuevo-y con eso último se acercó y me beso, fue suave y paciente, pero cuando vio que no lo iba a alejar agarró confianza y me acercó más a su cuerpo, el beso terminó siendo uno con toda la pasión y el amor que teníamos guardada. Nos separamos lentamente y le vi en su cara la sonrisa de oreja a oreja, viendo que sus ojos volvían a brillar.
-Te juro que si me vuelves a lastimar, tu carrera irá en picada.
-No te preocupes Angel que a pesar de tus amenazas, te sigo amando-no me quedó más remedio que sonreírle también.
-Yo también te amo Andrew.
-Creo que definitivamente si fui “Tomado por un Angel”-me eché a reír.
-Ni lo dudes-y nos volvimos a besar.

FIN

¡Nos vemos!

Concurso "The Picture Keys" - Relato no.3

La Última Jugada

I. LAS CIRCUNSTANCIAS DE ÉL
- Nombre de la paciente
- Lilian Mazzei doctor.
- ¿Cuándo fue ingresada?
- Hace una semana. Llegó por voluntad propia y desde ese entonces que está en la habitación de seguridad.
Me detuve un momento a reflexionar… ¿Voluntad propia? Hace mucho que no escuchaba esa palabra.
- Bien, entonces necesita el chequeo ¿No?
- Sí doctor. Ella pidió hablar expresamente con usted para luego ser ingresada como residente.
-¿Y de cuando los pacientes se auto-diagnostican en este hospital? - (¿pidió hablar conmigo?)
- Perdone doctor, era sólo una acotación.
- Bien, no se preocupe, gracias Bety.
- Hasta luego doctor.
Entré en la sala donde me esperaba la mujer, no tenía más de veintisiete o veintiocho años, test blanca, contextura delgada, pelo castaño y cara de diazepam de por lo menos dos meses. Se me vino a la mente el dibujo de mi mujer, nunca podía recordar bien su rostro (¿Qué extraño no, el rostro de mi propia esposa?), seguí observando a la mujer y pude ver que junto a ella había una pequeña caja de metal que parecía de gran importancia por la forma en que la acomodaba entre sus piernas.
Me acerqué y la saludé lo menos formal que pude para así conseguir un trabajo más expedito: más confianza, más charla, más fácil saber si estaba desequilibrada. Su rostro me parecía conocido, estaba seguro que la había visto en algún lugar, pero la laguna mental y el papeleo que me tocaba después de esta consulta me hicieron pasar por alto el detalle.
-Bien Sra. Mazzei, tome asiento. – dije en un tono cordial muy poco común en mi.
- Soy Lilian, Daniel, ¿Recuerdas?, vine a verte – su voz era más delicada de lo esperado.
- ¿Disculpe? – Por un momento me perturbó su tono de voz, pero de inmediato volví a mi papel de siquiatra - Sra. Mazzei, supongo que sabe mi nombre por las enfermeras pero entienda que yo soy su doctor, el Doctor Williams para Uds., ¿entendido?- mientras le aclaraba el asunto su cara había tomado un semblante triste.
- Daniel…
- Bien Sra. Mazzei pasando a otro tema, me acaba de informar la enfermera, que usted, por iniciativa propia, se internó en el hospital ¿es esto correcto?
- Sí, vine a buscarte, para que hablemos. – su seguridad para hablarme no eran propios de un personas con problemas emocionales graves por lo que taché unas cuantas opciones en mi cuaderno.
- Sra. Mazzei – dije mirándola a la cara - ¿Nos conocemos de antes? Siento que hay un problema de comunicación entre nosotros, soy su doctor ¿estamos de acuerdo?
- Sí, disculpe – esta vez su cara expresaba aún más dolor, pero se contuvo y cambió el tono de voz - vine para que me atendiera, lamento molestarlo.
- No se preocupe, me alegra que nos entendamos – al fin podría seguir, quien diría que “voluntariamente” podría resultar inútil dentro de un siquiátrico – dígame Sra. ¿Por qué cree que debe estar aquí, entre esquizofrénicos, lunáticos, pirómanos y desequilibrados mentales? – muy mal comentario, a veces no lograba apuntarle al lado médico y objetivo del asunto, pero era la mejor manera de saber si estaba sana.
- Que sincero doctor – dijo como escudriñando a través de mis ojos - Entiendo que parezca extraño pero la verdad necesito que escuche mi historia primero.
- Bien, entonces cuénteme que para eso vine a verla.
- Yo estoy aquí porque… porque no pude soportar la muerte de mi hija. – Sus palabras eran lentas, algo torpes – Ella… murió hace tres años… de… leucemia.- las lágrimas de la mujer estaban allí pero ninguna se decidía a caer.
- ¿Y qué clases de problemas le ha traído esto? – quise apoyarla acariciando su espalda, su dolor me parecía familiar, pero en esta profesión el cariño estaba prohibido.
- Muchos doctor, demasiados. Intenté superarlo, realmente lo intenté, fui a guías espirituales y grupos de ayuda pero nadie pudo encontrar solución a mi culpa…ni siquiera mi pareja. – me miró como queriendo decir algo entre líneas, pero no se me ocurrió qué podía ser - Ahora estoy sumergida en un mundo de fantasía, un mundo que no existe y todo por no aceptar esta situación – su pena me pareció valida, la comprendía de cierta forma, mi hija también había muerto.
- Señora es muy válido todo lo que me dice, el asunto es que si usted sabe todo esto entonces en realidad no es un problema siquiátrico el que usted padece, sino más bien sicológico.
- No!, escúcheme por favor, mi hija murió, todos estamos sufriendo por ello no tan sólo yo, debo abrir los ojos!
La situación claramente era extraña, ya entendía por qué la pobre mujer estaba aquí, saber qué hacer y no hacerlo, debía ser el Karma para ella.
- Bien señora, creo que lo mejor será que la derive con un sicólogo…
- ¡NO!, - y junto con esto la mujer corrió hasta la puerta y la cerró de un golpe, claramente este día no iba a ser de los mejores.
II. LAS CIRCUNSTANCIAS DE ELLA.
Lo último que recuerdo antes que mi marido enfermara fueron sus palabras al salir por la puerta <el tiempo pasa y yo sigo sin hacer nada>, fue duro para él que nuestra hija muriera, y aún más seguir viviendo después que ella ya no estaba. Todos los síntomas que le describí al doctor eran los de mi esposo, sin embargo él sería incapaz de entenderlo, simplemente no podía.
El día que tuve que internarlo entendí el apoyo que había sido para mí todos estos años, y desde entonces he dedicado mi vida a tratar de curarlo. Pero no es fácil sacar a una persona de la burbuja que ha creado para protegerse de la realidad, y en el caso de mi marido era algo aún peor, pues él ya había mezclado su pasado, transformándolo a su conveniencia.
¿Qué me quedaba entonces? Pues luego de tantos años de tratamiento poco era lo que podía hacer, y mi última alternativa era la carta que dejaría hasta el final, la carta que guardaría para realizar mi última jugada. Ya no había otra oportunidad, él mismo tenía que abrir los ojos, eso dijeron mis colegas, y tenían razón, si esto no funcionaba tendría que rendirme para siempre.
Ahora la desesperación me había superado y puse en una situación incómoda al doctor, no era mi intención gritarle, pero creo finalmente sabía que terminaría así.
III. RECUERDOS
La mujer y el doctor seguían allí sentados, ninguno se atrevía a romper la tensión del momento ¿Qué podía hacer el doctor ante una reacción tan explosiva de su paciente? ¿Cuánto podría haber soportado la paciente si el doctor no la entendía?
Ninguno conocía bien la situación del otro, pero tampoco estaban para esperar que la eternidad dentro de esa habitación se los contase y pronto el hilo que sostenía toda la situación se rompió:
- ¿Está todo bien adentro? – comenzó a gritar Bety desde fuera de la habitación.
- Si – respondieron ambos a la vez, la mujer para no ser molestada, él todavía no sabía el por qué.
- Sra. Mazzei cálmese, no quise ser grosero – dijo el doctor dirigiéndose a la mujer y conservando la relación médico-paciente.
- Sí, me calmaré, pero tienes que ver lo que te traje primero – y señaló la caja negra que traía con ella. – nuevamente el hablar de ella contrapesaba el de él.
- Bien, la veré, pero tranquila, siéntese – el doctor tuvo la intención de corregir el “te” por un “le” pero prefirió guardar silencio, tomó la caja y la observó con detención - ¿Quiere que la abra?
- Si, por favor – respondió ella bastante más tranquila.
El doctor la observó detenidamente, era de 20x15 cm., negra, de metal y cerrada con llave, intentó moverla pero algo le decía que debía tratarla con amor y respeto. Miró a la paciente pero ella no tenía intención de moverse del lugar donde se encontraba.
- ¿Me dará la llave? – dijo algo nervioso, se sentía extraño, algo había cambiado desde el momento que tomó la pequeña caja.
- No puedo dártela.
- Creía que quería que la abriera – su nerviosismo ahora era evidente, se sentía mareado y la cortesía para con la paciente se hacía menor a cada segundo.
- Así es – dijo ella muy segura – pero no es necesario que te la de yo, tu eres el dueño de esa caja, tú tienes la llave que la abre.
- Sra. Mazzei ahora creo que tenía razón con respecto a su enfermedad, esta caja la trajo usted – al decir estas palabras algo comenzó a pesar en el cuello del doctor.
Intentó no prestarle atención pero la sensación de ardor que le producía en su cuello era enorme y terminó por mirarse. Ya la había encontrado, la llave estaba en su cuello, la llevó con ´él todo este tiempo, tal y como dijo la paciente.
- ¿Qué significa esto? – la voz del doctor era ya de pánico pero la mujer seguía en la misma posición, expectante ante los hechos que acababa de presenciar.
- Abra la caja doctor – se limitó a decir la mujer.
El doctor obedeció. Desde un comienzo sabía que este día era especial, que la mujer no era sólo una paciente, que ya no había escapatoria para él, pero como se sabía un gran doctor, no dio crédito a sus presentimientos.
Al momento de abrir la caja sintió miedo, demoró varios minutos en girar la llave y aún muchos más en decidirse a abrir la tapa. Mientras tiraba la caja con delicadeza, miles de imágenes sin sentido pasaban por su cabeza, una niña, una mujer, su esposa sin rostro, él mismo. Cuando al fin se abrió la tapa todo fue más irreal aún, cartas, flores, recortes y miles de fotos eran el contenido de la caja negra.
- ¿Qué es esto? – los ojos desorbitados del doctor buscaban en la mujer una respuesta.
- Daniel…míralas – esta vez la mujer se acercó al doctor y se sentó al lado de él para así acompañarlo.
Comenzó por sacar las cartas de encima, los recuerdos, la gran cantidad de pétalos de flores y por último un pequeño álbum de fotos de la familia Williams… Mazzei. Lo abrió con cuidado, dentro se encontraban él, y ella.
- Daniel…-comenzó diciendo la mujer – esa es nuestra familia ¿Lo recuerdas?, falta Lili, pero ella ya no está aquí entre nosotros, se fue a un lugar mejor – las lágrimas brotaban por sus ojos asiéndole difícil hablar.
El doctor no reaccionó de inmediato, la conmoción era demasiada para alguien sano como él, ¿Cómo podía venir a decirle que eran una familia?, su rabia se transformó en pena y el llanto también terminó siendo su vía de escape.
- ¡NO!- grito el doctor- usted está loca señora, tiene que irse – mientras lo decía comenzó a golpear la puerta de salida
- Daniel, por favor escúchame, tienes que recordar por favor…- sus lagrimas eran cada vez más dolorosas.
-Señora tiene que irse – y se acercó para tomarla del brazo - ¡lárguese!, yo soy un doctor prestigioso, tengo una esposa, una hija que murió de…-no pudo seguir, tampoco recordaba de lo que había muerto.
- ¡Daniel yo soy la doctora aquí! ¿Qué no lo ves?, tú has sido mi paciente durante 10 años, ¡dime cómo era tu esposa! ¡Dime como era tu hija! – la presión fue demasiada para la Dra. Mazzei y terminó por revelar sus verdaderas circunstancias antes de tiempo.
- ¡Estás loca!, eres una mujer loca, ¡SAL! Vete de aquí, yo tengo una esposa, y tenía una hija – repetía una y otra vez el paciente y estaba claro que ya lo habían perdido para siempre.
Un grupo de paramédicos entró al escuchar los gritos desde dentro de la pieza, ambos se pararon, pero fue él quien conservó la caja.
- ¡Sáquenla de aquí! ¡No se puede quedar esta mujer en mi hospital! – gritó Daniel al ver llegar al equipo, pero ellos nadie lo miraban a él.
- Pueden llevárselo – se pudo escuchar la orden Dra. envuelta entre las lágrimas – hemos terminado por hoy.
El grupo se abalanzó sobre Daniel que a duras penas entendía lo que estaba pasando, gritó, pateó y maldijo cuanto pudo pero ante la presión finalmente cedió y se dejo dopar.
Mientras se iba miró por última vez las fotos donde se encontraba él, la llave que traía en el cuello, pero nada tenía sentido aún, todo era una gran nebulosa en su cabeza, él tenía una esposa de la que no recordaba su cara, ella tenía veintisiete años, dos menos que él, era de test blanca, contextura delgada, pelo castaño… tenía una hija muerta pero no sabía las circunstancias de su muerte, sabía que aún le dolía el pecho al pensar en ella pero no recordaba su rostro. Entonces, mientras pensaba en todas estas cosas, una de las fotos que estaba en la mesa de la habitación comenzó a elevarse y flotar por a través de esta, salió del lugar y se cruzó voluntariamente por donde se encontraba Daniel; él, al verla pasar, sintió como todo el tiempo se detenía para guardar ese único, mágico y extraordinario momento, el balde de agua fría en su cabeza calló como una amiga mortal y fatal, el infierno, el cielo, la miseria, la alegría, todo comprimido en esta sola y única foto que pasaba por su lado, en ella podía distinguirse claramente su rostro, el de la Dra. Mazzei y…el de su pequeña hija.
La doctora ya se iba. Envuelta en el amargo sabor de otro fracaso, de la última derrota que no esperaba, que no aceptaba, sin embargo sus circunstancias estaban a punto de cambiar.
-¡Lilian!– el grito venía del otro lado del pasillo. - No me dejes aquí. Necesito a mi esposa conmigo en estos momentos.
La doctora giró de inmediato, su corazón en un segundo comenzó a dar saltos de alegría, sus lágrimas que parecían haberse extinguido hace unos instantes atrás volvieron a brotar como si fueran infinitas dentro de su pequeño cuerpo.
-Daniel… ¡Daniel!
La espera de diez años había acabado, finalmente tenía a su esposo de vuelta.

FIN

¡Nos vemos!